Me duele el pecho, ya empieza a hacer frío por las noches y mi cama está demasiado vacía sin ti. Un sueño. ¿Dónde estoy? Eso lo sé, pero ignoro por qué aún no me he ido. Miro las puertas, no me atrevo a abrirlas. El tiempo pasa como si sonase una canción triste. Pero aquí sigo. Aquí. Desbordada de necesidades a las que no les pongo palabras. O quizá simplemente sea una palabra. Una persona. Ella. Y me despierto sin poder respirar. A veces simplemente me quedo sin aire, me encierro dentro, echo las cortinas, dejo de mirarme en los espejos.
Supongo que seré como otra estación del año.

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