lunes, 26 de agosto de 2013

Ese lugar.

¿Sabéis esos momentos en los que lo único que quieres  es estar sola? ¿Esos momentos en donde lo último que necesitas es hablar o ver a nadie? Son momentos en los que te gustaría irte lejos, muy lejos, donde nadie te encontrase. Donde no te tuvieras que preocupar de nadie, ni siquiera de ti misma. Sin tener que dar explicaciones. Solo vivir tu vida como tú quieras. Momentos en los que te gustaría desaparecer, ir a cualquier lugar menos en el que te encuentras. Lejos de todo. Esos momentos en los que cierras los ojos y te imaginas en frente de un gran lago, rodeada de naturaleza, paz y soledad. Sólo estás tú y los animales. Donde no existiera nada, absolutamente nada más que aquel lago y los árboles de alrededor. Ese sitio donde escapar de la realidad por unos instantes, para sentirte libre. Rodeada de paz y silencio. Pero sobre todo ese sitio donde no pudieran perseguirte tus demonios. Donde nada ni nadie pudiese hacerte daño, ni siquiera tu misma. Ese lugar donde no te odiaras a ti misma, donde ni siquiera supieras lo que es el odio. Ese lugar, se acercaría bastante a la felicidad.


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