Simplemente esperaba recuperarla. O al menos volver a verla sonreír, darle vida de
nuevo. Últimamente había estado muy fría, con el mundo en general. Había desaparecido
sin desaparecer. Había muerto sin morir. Se estaba matando cada día un poco más,
sumida en ese pozo de oscuridad, ya no sabía qué hacer para ayudarla, necesitaba
que viese que no estaba sola pero, ya era imposible, ella no me escuchaba, no
escuchaba a nadie, sólo era capaz de oír sus propios pensamientos, esas voces que
inundaban su cabeza instándola a que se alejara de todos, los demonios la querían sólo
para ellos, la consumían, convertían su vida en un auténtico infierno o, mejor, convertían
su vida en muerte, en odio, en desprecio hacia sí misma y hacia el mundo en general,
en oscuridad, en llantos ahogados, sonrisas falsas, lágrimas de sangre. Ella no podía
hacer otra cosa más que dejarse llevar por esos monstruos, monstruos que no vivían
debajo de su cama ni en el armario de su habitación, sino dentro de su cabeza.
nuevo. Últimamente había estado muy fría, con el mundo en general. Había desaparecido
sin desaparecer. Había muerto sin morir. Se estaba matando cada día un poco más,
sumida en ese pozo de oscuridad, ya no sabía qué hacer para ayudarla, necesitaba
que viese que no estaba sola pero, ya era imposible, ella no me escuchaba, no
escuchaba a nadie, sólo era capaz de oír sus propios pensamientos, esas voces que
inundaban su cabeza instándola a que se alejara de todos, los demonios la querían sólo
para ellos, la consumían, convertían su vida en un auténtico infierno o, mejor, convertían
su vida en muerte, en odio, en desprecio hacia sí misma y hacia el mundo en general,
en oscuridad, en llantos ahogados, sonrisas falsas, lágrimas de sangre. Ella no podía
hacer otra cosa más que dejarse llevar por esos monstruos, monstruos que no vivían
debajo de su cama ni en el armario de su habitación, sino dentro de su cabeza.

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