Sentimientos confundidos.
O quizá sea el tiempo.
Los miles de segundos que hacen de lo nuestro
Un sufrimiento eterno.
Las caricias que aún anhelo.
Tus labios sobre mi cuello.
Y aquellos besos
Que hacen de mi vida un duelo.
El paraíso de los sentimientos perdidos.
Confundidos.
Un corazón herido.
Que muere como aquel suspiro.
Entrecortado, como tu voz, aquel día.
Al oír que nadie te había querido como yo te quería.
Y esas lágrimas al ver el dolor en los ojos de aquella niña.
O el odio reflejado en aquellas cicatrices que se consumían.
Marcas de una herida de guerra contra ella misma.
Al intentar huir de la cárcel de su mente.
De sus recuerdos.
De sus pesadillas.